Cocinando con esperanza con la chef Carolina Sánchez
Los primeros 1.000 días, desde el embarazo hasta los 2 años de vida, son una ventana única de oportunidad.
Una buena nutrición en este tiempo
puede cambiar su futuro.
-
Quinoa
Proteínas para el crecimiento en los mil primeros días.
-
Zanahoria
Vitamina A para la visión y desarrollo cognitivo.
-
Cebolla
Antioxidantes para mejores defensas.
-
Pimiento rojo
Desarrollo celular y formación de tejidos.
-
Champiñón
Fortalece huesos y regula el sistema inmunitario.
“La alimentación escolar es una inversión en el futuro de nuestro país. Sentir orgullo por nuestra cocina también significa valorar e incorporar los alimentos propios como motor de desarrollo y de un futuro alimentario más sostenible” - Chef Carolina Sánchez
La alimentación escolar no solo llena platos:
llena aulas, impulsa el aprendizaje y fortalece economías.
Por cada US$ 1 invertido, se generan entre 7 y 35 dólares
en beneficios que transforman vidas y comunidades.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Cocinando con esperanza?
Cocinando con esperanza es una historia interactiva de la serie FoodPrints del Programa Mundial de Alimentos. La chef Carolina Sánchez —reconocida chef de Cuenca, la primera ecuatoriana en obtener una estrella Michelin y Colaboradora de Alto Nivel del WFP— prepara dos recetas nutritivas que muestran por qué la buena nutrición es decisiva en los primeros años de vida.
¿Por qué son tan importantes los primeros 1,000 días?
Los primeros 1,000 días, desde el embarazo hasta los 2 años de edad, son una ventana de oportunidad única: una buena nutrición en este periodo puede cambiar el futuro de un niño. Una mejor salud favorece mejores resultados educativos y un mayor crecimiento económico: la buena nutrición en los primeros 1,000 días puede correlacionarse con hasta un 3% de crecimiento del PIB nacional.
¿Qué recetas prepara la chef Carolina Sánchez?
Dos. Un plato de quinua ideal para mujeres embarazadas, rico en proteína de alta calidad, hierro, calcio, ácido fólico, fibra y vitaminas A, C y del complejo B; y un puré de lenteja, papa y zanahoria para niñas y niños menores de 2 años: lenteja por su proteína y hierro, papa por su energía natural y zanahoria por su vitamina A.
¿Por qué el WFP invierte en comidas escolares?
Las comidas escolares no solo llenan platos: llenan aulas, impulsan el aprendizaje y fortalecen las economías. Por cada US$ 1 invertido se generan entre 7 y 35 dólares en beneficios. La visión del WFP es que cada niña y niño reciba una comida saludable en la escuela para 2030, con las comidas escolares como pilar de la protección social, la educación y la transformación de los sistemas alimentarios.
¿Cómo puedo ayudar?
Prepara las recetas en casa, elige ingredientes locales nutritivos para tu familia, comparte la historia y dona al WFP para apoyar los programas de nutrición y comidas escolares en América Latina y el Caribe.

